HIPERTENSIÓN ARTERIAL ESENCIAL MODERADA

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HIPERTENSIÓN ARTERIAL ESENCIAL MODERADA
Hipertensión arterial esencial moderada.

Definición.

La hipertensión arterial esencial (H. T. A. es un síndrome de etiología desconocida que se manifiesta mediante el aumento de la presión sanguínea en las arterias sistémicas.

Cuando la presión arterial diastólica (P. A. D. está comprendida entre 90 y 105 mm de Hg y la presión arterial sistólica (P. A. S. está entre 140 y 180 mm de Hg, estamos dentro de una hipertensión leve - moderada. Puesto que la hipertensión es un factor de riesgo para muchas patologías, es necesario el control y seguimiento de la misma en la población general. Estos se podrían realizar fácilmente desde las farmacias pues el farmacéutico es un profesional de la salud cualificado que mantiene un contacto estrecho y frecuente con sus clientes.

La hipertensión arterial es una patología muy extendida: afecta aproximadamente a un 10% de la población.

Antes de poner en práctica cualquier terapéutica, es importante conocer a fondo la realidad de la H. T. A, ya que el tratamiento de un paciente hipertenso debe llevarse a cabo durante toda la vida.

Sólo puede establecerse un diagnóstico si se tiene total certeza del mismo. Para ello, debe tomarse la tensión en una posición de referencia - posición horizontal - habiendo dejado un margen de tiempo de al menos tres minutos desde el último esfuerzo realizado o una posible situación de estrés.

La H. T. A. moderada va raramente acompañada de signos funcionales: cefaleas, acufenos, fosfenos, vértigos, etc.

Sólo la toma regular de la tensión arterial, efectuada en condiciones óptimas, permite detectar una H. T. A. moderada. En caso de una incipiente aparición de H. T. A. moderada, conviene efectuar un balance biológico y paraclínico que permita evaluar la severidad y la repercusión de la afección, así como verificar su carácter esencial.

En ausencia de un punto de referencia clínico que permita establecer una etiología precisa, la O. M. S. recomienda llevar a cabo un balance biológico mínimo:

• Hematocrito.

Colesterol.

• Uricemia.

Glucemia.

• Kalemia.

• Creatinina.

• Proteinuria y hematuria.

Los valores de la tensión arterial dependen de múltiples factores. En efecto, existen numerosos sistemas de regulación de la tensión. Entre ellos se encuentran el sistema nervioso central, los sistemas simpático y parasimpático (barorreceptores) y un sistema hormonal (renina, angiotensina, aldosterona)

Otros parámetros que intervienen en el control de la presión arterial son el flujo cardíaco, las resistencias vasculares periféricas y el volumen total de sangre (volemia)

1. El sistema hormonal.

La regulación hormonal de la tensión tiene lugar en los riñones. En ella interviene todo un sistema de enzimas, prostaglandinas y hormonas. Entre éstas, las más conocidas son la renina, la angiotensina y la aldosterona. Estas tres hormonas se encuentran estrechamente ligadas entre si.

La renina, sintetizada en los riñones (aparato yuxtaglomerular) bajo la influencia de las neuronas, actúa sobre el angiotensinógeno que se sintetiza en el hígado y se convierte en angiotensina I, desprovista de acción constrictora. Bajo la acción del enzima de conversión, la angiostensina I se transforma en angiotensina II.

Ésta es uno de los agentes hipertensores más potentes del organismo. Actúa sobre las fibras musculares lisas y provoca una vasoconstricción de todas las arteriolas. Además de estos efectos vasculares, la angiotensina II estimula la secreción de aldosterona a nivel del córtex suprarrenal.

2. Factores de riesgo de la hipertensión.

Se ha puesto de manifiesto cierto número de factores favorecedores de la aparición de la hipertensión esencial. Entre los más comunes se encuentran:

• Factor genético: es muy habitual que varios miembros de una misma familia sean hipertensos,

• Factores metabólicos y nutricionales:

Exceso de peso, obesidad,

Hipercolesterolemia,

Hiperuricemia,

Consumo elevado de sal, tabaco y alcohol.

• Factores neuropsíquicos: distonías neurovegetativas, shocks psicoafectivos.

• Factores hormonales: diabetes, menopausia.

Actividad física inadecuada.

3. Complicaciones de la hipertensión.

La hipertensión arterial representa un factor de riesgo de otras patologías cardiovasculares.

Por ejemplo, una presión elevada obliga a la bomba cardíaca a realizar un trabajo más intenso, pudiendo provocar, a largo plazo, una insuficiencia ventricular izquierda e, incluso, problemas coronarios asociados.

Por otra parte, la hipertensión puede afectar al cerebro provocando accidentes hemorrágicos e isquémicos. A nivel ocular y vascular, es responsable, respectivamente, de la génesis de retinopatías hipertensivas y aterosclerosis.

Tratamiento.

Algunos terapéutas consideran que no siempre es interesante tratar la hipertensión arterial moderada. Sin embargo, los datos estadísticos epidemiológicos hablan por ellos mismos. El tratamiento de la H. T. A. moderada permite reducir cerca de un 50% los accidentes vasculares cerebrales. Además, el tratamiento evita a menudo la evolución hacia una H. T. A. severa con repercusiones coronarias, renales y oculares.

El tratamiento de elección deberá basarse en tres puntos: reglas dietéticas, actuación sobre los factores de riesgo y la terapéutica propiamente dicha: tratamiento farmacológico o fitoterapia (ver página siguiente tabla de conducta recomendada)

1. Reglas higiénico - dietéticas.

Reducir el consumo de sal.

La relación entre sal e hipertensión se descubrió hace mucho tiempo. Las poblaciones que consumen una gran cantidad de sal registran un índice de hipertensión arterial más elevado que aquellas en las que su consumo es inferior.

Estudios epidemiológicos llevados a cabo en el sur de Japón y la India, países en donde el aporte alimentario de sodio es tradicionalmente muy bajo, han demostrado que el porcentaje de personas hipertensas es prácticamente nulo.

La sal es un eslabón decisivo en la cadena de regulación de la presión arterial. Interviene en la interacción de múltiples factores como el sistema nervioso, los mecanismos hormonales, el sistema arterial y venoso.

En el hipertenso, el sodio tiene tendencia a acumularse en el interior de la célula. Probablemente, se trate de una anomalía en el comportamiento de la bomba sodio - potasio de la membrana celular.

El aumento de sodio intracelular provoca una hipercontracción de la célula muscular lisa y, por lo tanto, de las paredes arteriales.

Además de los progresos aportados por las nuevas familias de antihipertensores, la reducción de la fracción de sodio es una medida interesante y eficaz en la hipertensión esencial moderada. En los países occidentales, es frecuente observar un aporte alimentario de sodio muy elevado.

Para actuar sobre la tensión, basta reducir el consumo de sal a 4 gramos diarios. De esta forma, se consigue hacer descender 10 mm Hg la presión arterial sistólica y 5 mm Hg, la diastólica.

Sin embargo, no se trata de indicar al paciente un régimen estricto sin sal, sino más bien de informar a los hipertensos de la cantidad de sal “oculta” en algunos alimentos. Se deben evitar los quesos, la charcutería, algunas bebidas gaseosas e incluso el pan.

Paralelamente a la reducción de sodio, sería conveniente aumentar los aportes de potasio (frutas y verduras)

Normalización del peso.

En caso de hipertensión arterial moderada, es importante conseguir una reducción del exceso de peso.

A este respecto, conviene señalar que más de la mitad de los hipertensos presenta un exceso de peso. En este caso, la fitoterapia presenta, una vez más, un gran interés.

Reducción del consumo de alcohol y tabaco.

El consumo excesivo de alcohol es responsable de aproximadamente el 30 % de las H. T. A. esenciales. En estos casos, el abandono de su consumo permite la recuperación de una tensión normal.

Por otro lado, existen estudios que han demostrado el papel protector del alcohol en los vasos. A dosis muy bajas (0, 2 gramos por kilogramo y día) el alcohol etílico es un inductor enzimático que estimula la síntesis de H. D. L. colesterol. Esta dosis corresponde aproximadamente a 1 / 5 litro de vino al día.

A dosis más elevadas, el alcohol es perjudicial, pues, por un lado, provoca un aumento de los triglicéridos y, por otro, un aporte calórico añadido.

Realizar ejercicio físico moderado.

2. Tratamiento farmacológico.

Disponemos de numerosos medicamentos con la indicación de hipertensión arterial.

De forma esquemática, se puede elegir entre cuatro grandes grupos terapéuticos: diuréticos, b - bloqueantes, antagonistas del calcio e inhibidores del enzima convertidor de angiotensina. Estos grupos pueden ser utilizados solos o en asociación. A menudo, el tratamiento comienza con una monoterapia. Si resulta insuficiente, se recurre a una terapia combinada. Entre estas asociaciones, existen algunas particularmente eficaces:

• Beta - bloqueantes - diuréticos.

• Diuréticos - inhibidores del enzima convertidor de angiotensina.

Diuréticos.

Esencialmente, los diuréticos son natriuréticos. Provocan un descenso de la presión arterial mediante la disminución de la volemia.

Existen dos grupos: los hipokalemiantes (tiazídicos y derivados del ácido fenoxiacético) y los hiperkalemiantes (antialdosteronas)

La toma regular de un diurético puede resultar molesta en la vida cotidiana, pues conlleva un aumento de la diuresis.

Es fundamental realizar un seguimiento regular del balance electrolítico y de la creatininemia.

Los diuréticos hipokalemiantes pueden tener como repercusión una hiperglucemia, así como trastornos del ritmo cardiaco. Para evitar esta deficiencia potásica, se puede asociar un diurético ahorrador de potasio o administrar simultáneamente K + por vía oral.

Bloqueantes.

Los ß - bloqueantes constituyen, por su modo de acción, una familia química individualizada: actúan como antogonistas de los receptores ß - adrenérgicos. Se clasifican mediante tres criterios: solubilidad, selectividad y actividad simpaticomimética.

• Solubilidad. Los ß - bloqueantes son lipo o hidrosolubles. Los más liposolubles se ven desactivados de forma importante por el hígado.

• Selectividad. Existen diferentes tipos de receptores b - adrenérgicos: los ß - 1 y los ß - 2 (bronquios y vasos) La cardioselectividad se produce por una gran afinidad de los receptores ß - 1 por el tejido cardíaco.

Actividad simpaticomimética. Una importante actividad simpatico - mimética hace disminuir el efecto desfavorable del b - bloqueante sobre los lípidos (elevación de los triglicéridos, disminución del H. D. L. colesterol)

La hidrosolubilidad, cardioselectividad y una importante actividad simpatico - mimética son tres criterios de calidad y seguridad.

Inhibidores del enzima convertidor de angiotensina (i. e. c. a. s)

Se trata de medicamentos de reciente aparición. Su principal efecto es reducir la concentración de angiotensina II mediante el bloqueo del enzima convertidor de angiotensina I en angiotensina II. El descenso del nivel de angiotensina II conlleva una reducción de la presión arterial, una disminución de la aldosterona y una vasodilatación renal.

Antagonistas del calcio.

Se trata de vasodilatadores arteriales. Reducen la hipertrofia del ventrículo cardiaco izquierdo, mejoran los trastornos de las arterias y poseen un efecto antianginoso asociado.

3. Fitoterapia.

La asociación de la fitoterapia, en forma de curas discontinuas, a reglas higiénico - dietéticas proporciona muy buenos resultados en el tratamiento de la H. T. A moderada.

Puede llegar a corregir la hipertensión o, por lo menos, retrasar varios años la necesidad de un tratamiento farmacológico para toda la vida.

En caso de hipertensión arterial, las plantas que se utilizan son la mayoría esencialmente diuréticas: grama de las boticas, diente de león, ortosifón y pilosela o vellosilla. Pero, entre todas ellas, existe una gran planta hipotensora que posee un modo de acción totalmente diferente: el olivo.

Plantas adecuadas para esta enfermedad.

Olivo.

Ortosifón.

Vellosilla.

Grama de las boticas.

Ajo.


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