ESTRÉS Y DEPRESIÓN

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ESTRÉS Y DEPRESIÓN
Estrés y depresión.

Definición.

El estrés es una respuesta no específica del organismo a una agresión o a una estimulación. La agresión puede ser de dos tipos:

•Física: golpes, heridas, dolor, olor, ruido, frío.

•Psíquica: irritación, insatisfacción, miedo.

La respuesta al agente estresante se traduce en una cascada de reacciones fisiológicas idénticas, estereotipadas que permiten mantener un cierto equilibrio biológico.

La respuesta se origina con la intervención de dos niveles de defensa que interactúan entre ellos:

•El sistema nervioso.

•El sistema endocrino.

El estrés tiene como consecuencia una estimulación del hipotálamo que provoca, por una parte, un aumento del tono ortosimpático y por otra, un aumento brutal de las secreciones del eje hipotálamo - hipofisario, de la médula suprarrenal (noradrenalina y adrenalina) y de la corteza suprarrenal (cortisol)

Manifestaciones.

Las manifestaciones externas del estrés son fácilmente reconocibles. Pueden manifestarse mediante una crisis de angustia o de pánico:

•Dispnea.

•Palpitaciones.

•Dolor o molestia torácica.

•Sensación de asfixia.

•Vértigo.

•Sofocos.

•Transpiración.

En caso de agresión o de estrés prolongado, se puede llegar a un estado de ansiedad generalizado. En este caso es frecuente que se produzca una descompensación con expresión de signos funcionales que varían según los puntos débiles del organismo.

Estos signos funcionales se manifiestan en cuatro grandes categorías de síntomas:

Trastornos neurovegetativos: palpitaciones, manos sudorosas o frías, sequedad de boca, “nudos” en el estómago, náuseas, diarreas.

•Problemas motores: contracciones, temblores, crispación del rostro, agitación.

•Problemas de la vigilia: hipervigilia, problemas de concentración, irritabilidad, insomnio.

•Problemas de humor: angustia, inquietud, pesimismo, miedo.

Cuando el estrés se hace crónico puede llegar a ser devastador. Asistimos en estos casos, a auténticas patologías psíquicas o físicas:

•Problemas digestivos: úlceras de estómago, recto - colitis hemorrágicas.

•Problemas ginecológicos: falta de ovulación, hipofertilidad, afecciones mamarias benignas.

•Problemas cardiovasculares: hipertensión arterial, aterosclerosis, infartos, problemas del ritmo.

•Problemas cutáneos: psoriasis, eczema.

•Manifestaciones alérgicas: urticaria, asma.

•Problemas nerviosos: depresión, cefaleas, impotencia.

•Transformaciones cancerosas.

El tiempo de exposición al estrés condiciona la vulnerabilidad del organismo y los problemas que provoca. Pero los seres humanos no somos todos iguales ante una agresión. Ciertos especialistas agrupan esquemáticamente los individuos en tres perfiles psicológicos:

El tipo A:

Sujeto extrovertido, dinámico, hiperactivo, a menudo agresivo, ambicioso, impaciente. El estrés es su motor. La reacción a la agresión es fácilmente exteriorizada, a menudo de forma excesiva. El cuerpo responde con una secreción masiva de adrenalina. Estos individuos son propensos a padecer afecciones cardio - vasculares.

El tipo C:

Sujeto introvertido, totalmente reprimido. El estrés es un inhibidor para él. Elude a menudo las responsabilidades. Se le califica erróneamente como tranquilo. En el plano biológico, su comportamiento se traduce en secreciones intensas de cor tisol. Propenso a padecer patologías inmunitarias, infecciones, reumatismos, depresiones, cáncer.

El tipo B:

Sujeto intermedio o difícil de clasificar. El estrés le estimula o le inhibe. El tipo B representa el tipo ideal de comportamiento. Pero en caso de agresiones continuadas y repetidas, este sujeto puede bascular fácilmente hacia la categoría C.

Tratamiento.

1. Fitoterapia.

Existen a nuestra disposición varias especies vegetales que presentan una interesante actividad en el tratamiento de los fenómenos de distonía neurovegetativa. En lo que respecta a la ansiedad y al estrés, se utilizan en asociación, particularmente tres: Pasiflora, Valeriana y Espino albar. No se repetirán las acciones de estas plantas medicinales ya que se han descrito anteriormente.

Manifestaciones.

La relación entre el estrés y la depresión supone a menudo problemas de diagnóstico. En efecto, la patología depresiva va casi siempre acompañada de problemas de ansiedad. Para diferenciarlas, se intenta encontrar signos específicos de la depresión tales como: intensa tristeza o preocupación pesimista, agitación, autodesprecio, cambios físicos (insomnio, anorexia, pérdida de impulso vital, de entusiasmo y de la líbido) lentitud mental, etc.

Plantas adecuadas para esta enfermedad.

Espino albar.

Valeriana.

Pasiflora.

Hipérico / Hierba de San Juan.


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