DIABETES NO INSULINO DEPENDIENTE

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DIABETES NO INSULINO DEPENDIENTE
Diabetes no insulino dependiente.

Definición.

Este tipo de diabetes no insulino - dependiente (tasas de insulinemia a menudo normales) por lo general aparece después de los 40 años en un sujeto con sobrecarga ponderal. Se la califica de diabetes tipo II por oposición a la diabetes de tipo I que se manifiesta en individuos jóvenes y delgados con tasas de insulina muy baja y a veces incluso nula.

La diabetes no insulino - dependiente (II) representa las tres cuartas partes de los diabéticos. El diagnóstico es ante todo biológico. Se apoya principalmente sobre la apreciación de tres parámetros:

Glucemia.

• Glucosuria.

• Insulinemia.

A menudo se observan tasas de colesterol y de triglicéridos elevadas relacionadas con la sobrecarga ponderal. Por tanto, también se debe prever un chequeo lipídico.

Al comienzo de la enfermedad diabética, la glucemia, la glucosuria y la insulinemia no se encuentran alteradas. Sólo como consecuencia de ciertos tests (prueba de tolerancia a la glucosa) o de ciertas afecciones o circunstancias (embarazo, intervenciones quirúrgicas, enfermedades infecciosas, toma de ciertos medicamentos. nos damos cuenta de que los valores biológicos se ven anormalmente modificados. Se diagnostica entonces una diabetes latente.

La gravedad de la enfermedad diabética es debida a las complicaciones que se pueden producir a largo plazo y que están en relación con una hiperglucemia prolongada:

• En su mayoría, estas complicaciones, son de origen vascular, afectando a los grandes vasos (HTA, infartos de miocardio, arteritis de los miembros inferiores, insuficiencia circulatoria cerebral) y a los vasos de muy pequeño calibre (complicaciones oculares, renales y nerviosas)

• Otras complicaciones están en relación con la acumulación de sorbitol en el organismo; debido a la transformación de la glucosa en exceso, catalizada por la enzima aldosa reductasa. El sorbitol es tóxico para el cristalino (cataratas) y para el tejido nervioso (neuropatías)

La insulina tiene el papel fisiológico de controlar la glucemia y de favorecer la penetración de la glucosa en las células, por medio de receptores insulínicos. La regulación de la glucemia es extremadamente compleja. Se la puede comparar a una balanza que tiene, por una parte, un sistema hipoglucemiante: la insulina; y por otra parte un sistema hiperglucemiante: ciertas hormonas bajo control hipofisario (hormona somatotropa, catecolaminas y gluco - corticoides) y glucagón.

La perturbación de este equilibrio en los diabéticos no insulino - dependientes no está completamente clara. Parece ser plurifactorial.

Se puede achacar a una acumulación de errores dietéticos durante muchos años, con un importante consumo de elementos grasos saturados y de azúcares rápidos.

Otro factor predisponente podría ser la composición de las membranas celulares que son más ricas en fosfolípidos en personas con exceso de peso, que aumentarían la rigidez de las mismas, y esto influiría en la eficacia de los receptores insulínicos. Es sabido que los receptores de membrana necesitan desplazarse por la membrana celular abriéndose paso en el seno de los fosfolípidos para entrar en contacto con su hormona específica. Los receptores insulínicos de la persona obesa tienen una menor movilidad, lo que provoca una menor eficacia.

Por otra parte, el abuso de azúcares alimenticios produce una estimulación excesiva del páncreas que lleva a un agotamiento progresivo de las células b productoras de insulina.

La conjugación de estos dos fenómenos (receptores menos sensibles y secreciones de insulina modificada) provoca un lento deterioro del sistema hipoglucemiante, que está en el origen de la enfermedad diabética.

Tratamiento.

El tratamiento se basa en primer lugar en un régimen alimenticio destinado a reducir la sobrecarga ponderal y a disminuir los aportes de azúcares y de grasas. El régimen es, por tanto, hipocalórico, con una ración diaria entre 1. 000 y 1. 600 calorías, e hipoglucémico con una cantidad de glucosa de 100 a 160 gramos diarios (ver tabla de regímenes calculados para diabéticos) El régimen del diabético debe asociarse con anti - diabéticos orales.

Tratamiento.

Clásicamente los anti - diabéticos orales forman parte de dos grandes grupos químicos: las biguanidas y las sulfonilureas hipoglucemiantes.

Biguanidas.

Las biguanidas son anti - hiperglucemiantes, no hipoglucemiantes. Permiten un mejor uso de la glucosa del organismo. Su prescripción necesita una función renal normal. Pueden producir acidosis láctica.

Sulfonilureas.

Son hipoglucemiantes que estimulan la secreción pancreática de insulina. Su utilización está contraindicada en casos de insuficiencia renal o hepática. Pueden provocar hipoglucemia severa.

Tratamiento.

Pueden ser útiles dos tipos de plantas: plantas con mucílago (ya estudiadas) y plantas hipoglucemiantes como Eucalipto, Ginseng y Fenogreco.

La fitoterapia anti - diabética puede estar indicada en asociación con un régimen dietético apropiado y siempre con conocimiento médico, en los siguientes pacientes:

• En el diabético latente, como tratamiento de equilibrio y de prevención de complicaciones.

• En el diabético propiamente dicho:

Como tratamiento de primera intención, antes de aconsejar un tratamiento por biguanidas o sulfonilureas.

En caso de que estén contraindicadas las biguanidas y sulfonilureas.

Plantas con mucílagos.

Las plantas con mucílago juegan un importante papel en el tratamiento anti - diabético, ya que tienen un efecto favorable en el exceso de peso y en las secreciones excesivas del páncreas.

Las propiedades hidrófilas de las fibras mucilaginosas permiten, al formar un gel, disminuir la asimilación de los nutrientes (sobre todo azúcares y grasas) y frenar la absorción de los glúcidos.

Para estos pacientes se utiliza con más frecuencia ispágula (tegumento de la semilla) que como ya se ha dicho es rico en fibras hidrosolubles (ver modos de acción de los mucílagos en el capítulo de la obesidad)

Plantas hipoglucemiantes.

Numerosas plantas medicinales son tradicionalmente utilizadas por sus propiedades hipoglucemiantes. Se han contado hasta 150 especies pertenecientes a unas cincuenta familias diferentes. Recientemente, se han realizado experiencias sistemáticas en animales. Sólo algunas se han revelado como realmente eficaces, con una actividad demostrada. Hemos seleccionado 3 que presentan un verdadero interés terapéutico: Eucalipto, Ginseng y Fenogreco.

Tratamiento.

La fitoterapia presenta un gran interés en el tratamiento preventivo de las complicaciones que a largo plazo puede sufrir el diabético. Está mas indicada en las complicaciones oculares y neurológicas, aunque también en las relacionadas con las micro - angiopatías.

Cataratas y neuropatías.

Se ha demostrado actualmente que estas complicaciones están relacionadas con la producción excesiva de sorbitol en el diabético. El sorbitol procede de la transformación de la glucosa por el enzima aldosa reductasa.

A nivel ocular: El cristalino normal contiene fisiológicamente sorbitol en cantidades pequeñas; el aumento de los niveles de sorbitol en el diabético provoca una opalescencia del cristalino. Es el origen de la génesis de la catarata.

A nivel neurológico: La acumulación de sorbitol en las terminaciones nerviosas periféricas es responsable de la aparición de neuropatías diabéticas.

En Japón se utilizan tradicionalmente, desde la antigüedad, dos plantas medicinales para el tratamiento de las complicaciones neurológicas y oculares del diabético. Estas plantas son:

• Glycyrrhiza glabra L. raíz) y Paeonia alba (raíz)

Estudios in vitro e in vivo realizados en diferentes universidades de Japón han demostrado que estas dos plantas contienen moléculas polifenólicas capaces de inhibir la aldosa reductasa. Con los resultados experimentales obtenidos, sobre la actividad de estas dos plantas, se ha confirmado que el empleo tradicional de las mismas estaba bien fundado.

Hemos seleccionado la Paeonia alba, en la que se han identificado dos componentes con un potencial inhibidor especialmente activo sobre la aldosa reductasa: son las galoil - glucosas (1, 2, 3, 6 - tetra - o - galoil - b - D - glucosa y 1, 2, 3, 4, 6 - penta - o - galoil - b - D - glucosa)

Micro - angiopatías.

Las micro - angiopatías son responsables de complicaciones serias en diabéticos, especialmente retinitis que termina, a largo plazo, en ceguera, arteritis glomerulares que provocan una insuficiencia renal, y neuritis que ocasionan la aparición de neuropatías periféricas. Para combatir la aparición de las angiopatías y mejorar los trastornos microcirculatorios se propone una planta importante: el Ginkgo.

Plantas adecuadas para esta enfermedad.

Eucalipto.

Ginseng de Corea.

Fenogreco (alholva)

Peonia alba.

Ginkgo.


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